Al despertar en la mañana, muy temprano eh de admitir, llegué a la conclusión que no tendría mucho para hacer en todo el día a causa del tiempo. Mi habitación estaba tan oscura que parecía que aún era de noche, podría haber seguido durmiendo por varias horas más pero fue el despertador el cual hizo que me levantara de un salto. Lo primero que hice, como todas las mañanas es abrir el ventanal, una fresca brisa atrevida entró provocándome estremecimiento. A pesar de que estamos en primavera el clima hace que pareciera un día de otoño, esa clase de días en los que tienes que salir abrigado si no quieres ganarte un resfriado. Inspiré aire profundo y me apoyé en el balcón por un instante, gracias al techo que había sobre mí no me mojaba pero mis manos se iban humedeciendo más y más por culpa de la lluvia que al caer se deslizaba por ellas. No me desagradan en lo más mínimo estos días, es más son mis favoritos.
Sacudí mis manos y regresé al interior de mi habitación. Agarre una toalla e ingresé al baño a darme una ducha bien caliente, la necesitaba luego de pasar unos minutos en el balcón. Al salir me puse uno de mis tantos atuendos que había traído de Francia, no era de ir de compras así que si no fuera por todo la ropa que me regalaba mi familia o los amigos diseñadores de mi madre mi guardarropas sería trágico. Sequé mi cabello con la misma toalla del cuerpo, lo dejé revuelto, no me interesaba peinarlo puesto que nunca se enredaba. Cerré el ventanal para que el agua no ingresara, no iba a regresar a la habitación. Tomé mi chaqueta de cuero negro y fui a la cocina.
Luego de tomarme un fuerte café negro, genial para no dormirse, me conecté en mi laptop. Tenía que leer los mails; como era de esperarse tenía la casilla llena, respondí algunos y eliminé otros de poco interés. Luego de eso activé mi skype y mantuve un entretenida charla con mi hermano mayor, hacía varios días que no tenía noticias de él. Cuando vi la hora en mi móvil, tuve que cortar la conversación y apagar la laptop. Eran 9 de la mañana, el tiempo había volado sin darme cuenta. Volví a ir al baño y luego de agarrar un pequeño paraguas negro salí a dar un paseo.
Di un relajante, solitario y purificador paseo cubierto por mi paraguas que evitaba que la fría lluvia mojara mis ropas. No había mucha gente en la calle, la poca que había eran trabajadores que iban a cumplir sus horarios laborales o estudiantes que iban a clases. Me sentía tan bien que no note todo lo que había caminado, me detuve en parque un momento para apreciarlo. Soy un amante de la naturaleza, y ese día el parque lucía muy bien pero lo que más me gustaba era el aroma que había, el olor a la tierra mojada era cautivante. Tomé aire profundamente y seguí con mi camino hasta toparme con los callejones. No era un lugar por el cual me gustaba caminar pero solía cruzarlo cuando iba a mi bar. Como era de esperarse no había ni un alma pero para mi sorpresa me topé con una joven que estaba apoyada en la pared con los ojos cerrados con un aire de despreocupación total. Me extraño en parte; qué hacía en este lugar bajo la lluvia ¿?. Supongo que le clima era de su agrado, tal vez demasiado. Di unos pasos más, ahora podía apreciar mejor su rostro empapado, era muy hermosa y su figura era de modelo. Curvé mis labios y la observé sin decir palabra alguna por un instante pero enseguida dejé salir unas palabras. – Me gustan los días de lluvia pero creo que tu me superas. – rei. Al parecer había encontrado a alguien que la pasaba más que bien en un día nublado.
Última edición por Lucian A. De Lioncourt el Dom Dic 12, 2010 10:21 pm, editado 1 vez
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